Vivir conectado [Parte I]

Vivir conectado [Parte I]

Hay pocas certezas en la vida tan indiscutibles como que todos nosotros, un día, vamos a morir. Y sin embargo, la mayoría de nosotros vivimos como si fuéramos inmortales.

No deja de impactarme la sorpresa que observo cuando la enfermedad, el accidente, la muerte viene a visitarnos, como si fuera algo imposible, algo que jamás pudiera suceder.

 

He visto muchas veces, ante una gran dificultad que nos muestra la vida, prometernos que vamos a “aprovechar” el tiempo, que ahora vamos a actuar de distinta forma, que vamos a cambiar nuestra vida, que vamos a reconciliarnos con aquellos seres queridos con los que llevamos media vida en conflicto o sin vernos.

Y tu, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a esperar a que se acabe el tiempo para reaccionar? ¿Vas a seguir explicándote tu historia, tu justificación para seguir igual?

 

Me gusta mucho bañarme en el mar y cuando entro en el agua, he observado que si me dejo llevar, la corriente siempre me arrastra y nunca se dónde voy a parar. Cuando entro, debo poner una intención y nadar en esta dirección , aun así, la corriente me lleva pero voy corrigiendo el rumbo.  Muchas veces, no logro llegar exactamente al lugar pero me acerco bastante, otras veces incluso en el trayecto encuentro posibilidades inesperadas.

La vida es igual, estamos sumergidos en la vida y la corriente que nos arrastra es fuerte, si no eres ni consciente de ella, cuando se termina el trayecto, la vida , tan sólo has ido en la dirección que la corriente te marco. ¿Te preguntas si valió la pena? ¿Si nadaste en la dirección que querías? No si llegaste, no, solo si lo intentaste. ¿Te paraste a pensarlo alguna vez? ¿Vas a hacer algo, o vas a seguir permitiendo que la corriente te arrastre?

 

“Un hombre no debería tener miedo a la muerte, debería tener miedo a no empezar nunca a vivir” Marco Aurelio, emperador romano

 

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